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NUESTRA ELECCION

NUESTRA ELECCION

 

Juan 15.16 (RVR60)
16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

 

Introducción:  

 

A.     NO ME ELEGISTEIS VOSOTROS A MÍ, SINO QUE YO OS ELEGÍ A VOSOTROS,

 

1.      La elección no fue obra de la casualidad sino el fruto de la oración de Jesús.

                                                               i.      Lucas 6.12-16 (RVR60)
12 En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. 13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: 14 a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, 15 Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, 16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.

 

(a).  así aquí lo hallamos en comunión prolongada con el Padre en preparación para el solemne nombramiento de aquéllos hombres que habían de dar nacimiento a su iglesia, y de los cuales el mundo en todo el tiempo había de tomar su ejemplo.

 

(b). No podía ser menos solemne el llamamiento de aquellos hombres que cambiarían el mundo.

 

(c).  Jesús demostró esa seriedad y a Iglesia primitiva también.

 

(d). Hechos de los Apóstoles 13.1-3 (RVR60)
1 Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. 2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. 3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

 

2.      Por eso se le llama (llamamiento celestial) porque fue Jesús en comunión con el padre celestial quien los eligió.  

 

                                                               i.      Hebreos 3.1 (RVR60)
 Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús;

 

3.      Y también se le llama llamamiento santo porque fue Jesús En comunión con el PADRE SANTO quien los eligió

 

                                                               i.      2 Timoteo 1.9 (RVR60)
9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,

 

 

1.      Su elección fue un acto de su propia Voluntad. (de la voluntad de Jesús) (y llamó a sí a los que él quiso)

 

                                                             ii.      Marcos 3.13-19 (RVR60)
13 Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. 14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, 15 y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: 16 a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; 17 a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; 18 a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, 19 y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa.

 

                                                            iii.      Aquí entre estos que eligió

 

(a).  Estaba tomas lleno de dudas

 

(b). Estaba Pedro el intrépido

 

(c).  Estaban los hijos del trueno (Juan y se hermano Jacobo)

 

a.       Una vez quisieron quemar gente.   Lucas 9.54-55 (RVR60)
54 Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? 55 Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois;

 

4.      Pero los había escogido para trabajar en ellos y al final atraves de ellos

                                                               i.      Jeremías 18.1-6 (RVR60)
1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: 2 Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. 3 Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. 4 Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. 5 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 6 ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.

 

                                                             ii.      Romanos 9.20 (RVR60)
20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?

 

                                                               i.      Y Si usted está aquí en esta tarde es porque él quiso.

 

 

B.     Y OS HE PUESTO PARA QUE VAYÁIS Y LLEVÉIS FRUTO

 

1.      La vida cristiana empieza con fruto

 

                                                               i.      Mateo 3.8 (RVR60)
8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,

 

2.      Juan el bautista menciona algunos de esos frutos (FRUTOS MORALES)

 

                                                               i.      Lucas 3.9-14 (RVR60)
9 Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego. 10 Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿qué haremos? 11 Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. 12 Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? 13 Él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. 14 También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.

 

                                                             ii.      Ante tal (advertencia) amenaza preguntaron  ¿Qué debo hacer?

 

(a).  Las (advertencias) amenazas de Dios no deben de tenerse en poco

 

(b). Miqueas 6.9 (RVR60)
9 La voz de Jehová clama a la ciudad; es sabio temer a tu nombre. Prestad atención al castigo, y a quien lo establece.

 

                                                            iii.      Mateo 21.43 (RVR60)
43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.

 

3.      FRUTOS DE ALMAS

                                                               i.      Juan 4.31-38 (RVR60)
31 Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come. 32 El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. 33 Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer? 34 Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. 35 ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. 36 Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. 37 Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega. 38 Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.

 

 

 

C.     Y VUESTRO FRUTO PERMANEZCA

 

1.      Dar fruto no será cuestión de un rato sino de algo permanente

 

2.      Proverbios 4.18 (RVR60)
18 Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

 

3.      No podemos menguar debemos dar nuestro fruto a nuestro tiempo  

 

a.       Salmos 1.3 (RVR60)
3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.

 

b.      Jeremías 17.8 (RVR60)
8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

 

III. ¿Qué clase de de fruto estamos dando? Deuteronomio 32.32-33 (RVR60)
32 Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, Y de los campos de Gomorra; Las uvas de ellos son uvas ponzoñosas, Racimos muy amargos tienen. 33 Veneno de serpientes es su vino, Y ponzoña cruel de áspides.

2º Reyes 4.39-41 (RVR60)
39 Y salió uno al campo a recoger hierbas, y halló una como parra montés, y de ella llenó su falda de calabazas silvestres; y volvió, y las cortó en la olla del potaje, pues no sabía lo que era. 40 Después sirvió para que comieran los hombres; pero sucedió que comiendo ellos de aquel guisado, gritaron diciendo: ¡Varón de Dios, hay muerte en esa olla! Y no lo pudieron comer. 41 El entonces dijo: Traed harina. Y la esparció en la olla, y dijo: Da de comer a la gente.
Y no hubo más mal en la olla.

 

IV.

Juan 15.16 (RVR60)
16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

 

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